Baja producción de conocimiento sobre la biología básica de las especies dulceacuícolas nativas en el departamento de Norte de Santander.
El problema para el desarrollo de actividades sostenibles ambientalmente, en especial referentes al uso de especies consideradas con algún grado de amenaza o vulnerabilidad, pero que al mismo tiempo son objeto de explotación, está relacionado no solamente con la escasa información generada en torno a las especies, sino también la insuficiente financiación para el desarrollo de investigaciones.
Si bien es cierto que la investigación básica es fundamental para el desarrollo de la ciencia y el conocimiento, también se ha reconocido a nivel nacional la necesidad de que dicha investigación genere un impacto social que facilite procesos de inclusión y equitatividad de las comunidades especialmente las más vulnerables y con menores oportunidades de acceso a la información, la tecnología y la financiación, como ocurre con la población rural.
Es importante que se vincule a la sociedad en los desarrollos de ciencia y tecnología para generar dicho impacto, de tal manera que las comunidades hagan suyo el conocimiento y se generen escenarios propicios que permitan el desarrollo comunitario. En este contexto, la ciencia que publica artículos y documentos técnicos está llamada también a ser generadora de un cambio social en nuestro territorio. La única forma de permitir el acceso de las comunidades al conocimiento es generar un interés por los recursos naturales, por su aprovechamiento y sobretodo, por su cuidado, sin que esto perjudique o vaya en contra del desarrollo de las regiones.
Según lo indica el Plan Nacional de Desarrollo, para el 2030 «la producción agropecuaria de Colombia se enmarca en un proceso participativo, planificado y ordenado que garantiza la sostenibilidad y competitividad del sector, contribuyendo a su vez al mejoramiento en la calidad de vida de la población rural, en armonía con el medio ambiente». El sector Agrícola es el primer sector en términos de consumo sobre otros seis sectores: energía, doméstico, acuícola, pecuario, industrial y servicios.
El departamento de Norte de Santander es abundante en cuencas hidrográficas, dado que cuenta con 19.064 hectáreas, de distritos de riego, lo que representa el 13% del total del área habitada. En donde el principal uso que se le da al recurso es en la agricultura. En cuanto al renglón agrícola y pecuario, el sector rural, tenía en 2005 un 58,91% de necesidades básicas insatisfechas. Además de presentar desplazamientos forzados y problemas asociados al cambio climático. Las características económicas y demográficas del territorio han desencadenado un desbalance entre los diferentes renglones de la economía, generando que las actividades dedicadas a la agricultura, ganadería, caza, pesca y silvicultura representen el quinto puesto en los reglones económicos del departamento. El Índice Departamental de Competitividad (IDC) 2018 sitúa al departamento del Norte de Santander el puesto 14 a nivel nacional, con un índice de 4.64, con una participación de apenas 1,7% en el PIB nacional, mientras que departamento hermano Santander, que comparte gran parte de las características en cuanto a cultura, tejido social, ambiente y actividades económicas ocupa el puesto 4 a nivel nacional con un IDC de 5.97 y una participación de 7.72% del PIB nacional. Debido a la migración de población, especialmente provenientes de Venezuela hacia los centros urbanos, se han generado conflictos sociales y alto porcentaje de necesidades básicas insatisfechas, las cuales son del 58,91% en el sector rural. Por lo que es importante desarrollar proyectos que permitan mejorar no solo los indicadores económicos departamentales, sino también aprovechar los recursos naturales e hídricos del departamento.
En el Departamento de Norte de Santander la cifra de necesidades básicas insatisfechas – NBI – alcanza en el sector rural el 58,91 %, con pocas oportunidades laborales e ingresos inferiores al área urbana, con proyecciones de aumento de la brecha económica dentro del departamento. Los indicadores del Producto Interno Bruto del Departamento demuestran un rezago en el renglón de la agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca, con respecto a otras actividades económicas en la región. Estas actividades representaron el 11,1% del PIB departamental, ocupando el puesto quinto por debajo de los servicios sociales, comunales y personales. Con niveles de pobreza ligeramente por encima del promedio nacional con un 39,4%, y con pobreza extrema del 10,7%. Sin embargo, los problemas de migración, tanto legal como ilegal, el bajo desarrollo de las actividades rurales y bajas oportunidades laborales ponen en riesgo los indicadores departamentales. En el departamento las actividades económicas agropecuarias tienden a concentrarse en las cabeceras municipales, y en actividades económicas específicas, desacelerando otros sectores. Por ejemplo, los cultivos permanentes ocupan 101.648 ha. y los cultivos transitorios y anuales están distribuidos en 42.513 ha. Los principales productos son palma de aceite, arroz de riego, tomate, cebolla, plátano, caña y papa. Por el lado pecuario, la ganadería de bovinos ocupa el mayor porcentaje, seguido de avicultura y caprinos. Estos últimos, más enfocados en seguridad y soberanía alimentaria. En este sentido el departamento se ha venido fortaleciendo de los programas de apoyo del Ministerio de Agricultura con el fortalecimiento de las alianzas productores-estado y los aliados comerciales, además del trabajo permanente del ICA y los gremios (Villamizar Laguado, 2016).
El sector pesquero y acuicultor en el departamento del Norte de Santander ha tenido una evidente desaceleración frente a otras actividades comerciales en las cuales, se han mantenido los indicadores o incluso han aumentado ligeramente, tal y como lo demuestra el documento de Diagnóstico Socioeconómico del Norte de Santander para 2015. En el departamento entre el año 2005 y el 2013, el sector de agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca perdió gradualmente cuatro puntos porcentuales (4%), pasando de un 14% a 10% para el 2013, mientras que sectores como la construcción y el comercio aumentaron su participación o al menos mantuvieron sus indicadores (PNUD, 2015). El descenso de este sector está influenciado por varios factores como el uso no sostenible de los recursos naturales, la sobrepesca, contaminación de las fuentes hídricas y modificaciones de las cuencas naturales.
En el Departamento de Norte de Santander, se han impulsado iniciativas para mejorar los indicadores del sector agropecuario, sobretodo en el área de la piscicultura. Por ejemplo, el antiguo Instituto Nacional de Pesca, INPA, ahora Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca – AUNAP, invirtió en proyectos de capacitación, transferencia de tecnología y fomento de la acuicultura rural y la pesca artesanal entre 2001 y 2002, más de quince mil millones de pesos (DNP, 2002). Los cuales han permitido el desarrollo de la actividad acuícola en el Departamento. Las actividades de este sector se concentran en el cultivo de trucha principalmente y tilapia. Por lo general se emplea en estanques de tierra o recubiertos con geomembrana en concreto. Empleando agua por gravedad en grandes volúmenes y recambios permanentes, con una densidad de siembra de 60 peces/m3, lo que equivale a una carga de 0,18 – 0,24 kg/m3, con un rendimiento de 300 kg/m3/año (FAO, 2005-2018).